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1/10/13

Ciudades de película III

Después de los post Ciudades de Película, donde hablábamos de algunas películas rodadas en las más míticas capitales europeas, y Ciudades de Películas II, en las que comentábamos cómo el cine nos ayuda a viajar y conocer lugares que jamás hemos visitado, en este caso en EE.UU. ¡Os presentamos Ciudades de películas III!

Vale, el título no es lo más original que habéis leído últimamente, pero lo importante está en el interior.

Es increíble la capacidad que tiene el cine de transportarnos a lugares completamente desconocidos, de recrear situaciones y de hacernos vivir y sentir lugares como si siempre hubiesen formado parte de nuestro imaginario.

Con este post queremos acercaros a los países de oriente, los destinos más exóticos en los que el que la industria de Hollywood se basa normalmente para ambientar conflictos bélicos, y Bollywood utiliza como forma de expresión y difusión de su propia cultura frente a la todopoderosa norteamericana.

India

Bollywood, término usado para referirse a la industria cinematográfica en India, comenzó a emplearse en los años 70 y actualmente está reconocido, incluso, por el Oxford English Dictionary. Los films surgidos de esta industria se caracterizan por su colorido y su musicalidad, son un ejemplo de la cultura y forma de vida de la India y, en general, de toda esa zona.

Sin embargo, la industria europea y hollywoodiense también se han fijado en la forma de vida india para sus producciones y uno de los mejores ejemplos es Slumdog Millionaire.

La película fue todo un éxito reconocido en taquilla y en los principales festivales de cine alrededor del mundo. Su rodaje tuvo lugar en India y todos sus actores compartían dicha nacionalidad. Las críticas también se hicieron visibles al considerarse que la película hacía “pornografía de la pobreza”, ya que incidía demasiado en estereotipos.

Pese a todo, tanto si has estado alguna vez en India como si no, sus localizaciones son fáciles de reconocer: el espectacular Taj Majal, cuando el protagonista y su hermano se hacen posar por guías turísticos o los poblados chabolistas de Juhu en Mumbai.


Tíbet (China)

Si en la misma frase unimos Tíbet y cine, lo primero que se nos viene a la mente es Brad Pitt. ¿O no?

Siete años en el Tíbet, basada en la historia del austriaco Heinrich Harrer, no cuenta, sin embargo, con ninguna escena rodada en Tíbet. Lo cierto es que el Gobierno chino prohibió el rodaje en el país y, desde entonces, tanto Pitt como su compañero de rodaje David Thewlis, tienen prohibida la entrada al país del sol naciente.

La película fue rodada en Argentina, donde también surgieron problemas debido a que usaron como escenario una zona que actualmente es considerado área protegida. Los escenógrafos consiguieron recrear Tíbet en los Andes. Upspallata y Mendoza pasaron a ser los poblados de Lhasa y el palacio de Potala, donde tradicionalmente residen los Dalai Lama.


Bali (Indonesia)

Quizás muchos de vosotros no lo habéis pisado nunca (la que os escribe no ha tenido el placer, desde luego), pero seguro que todos pensamos en Bali y lo asociamos a playas de agua cristalina, arena blanca y paz hasta en el aire que se respira.

Esta es básicamente la idea que se vende de la ciudad y de Indonesia en general con la película Come, reza, ama. ¡Estaba claro con el nombre! Julia Robert se dedica durante esta película a buscarse a sí misma y, por lo visto, la realidad superó a la ficción. Sin embargo, la crítica resaltó la falta de brillo de esa espiritualidad que realmente se siente con el libro.

Si habéis tenido la suerte de visitar el país quizás os resulte fácilmente reconocible en la película el pueblo de Ubud o alguna de sus playas.  

Japón

Sí, a nosotros también nos resulta difícil diferenciar entre japoneses, chinos, coreanos… pero lo cierto es que son culturas y modos de entender la vida completamente diferente. Comentábamos que con Siete años en el Tíbet, el Gobierno chino prohibió la entrada de sus protagonistas al país y el rodaje de cualquier escena en China. Sin embargo en Japón no suelen darse este tipo de conflictos.

Lost in Translation, narra la historia de un actor en plena crisis, cansado de su matrimonio y aquejado de insomnio durante su estancia, por motivos de trabajo, en Tokyo. Esta se convierte en la excusa perfecta para retratar la noche japonesa. El Hotel Park Hyatt en el que se alojan los protagonistas, situado en el distrito Shinjuku, es fácilmente reconocible; el karaoke en el que los protagonistas intentan desinhibirse, situado en el distrito de Shibuya; el restaurante de sushi Ichikan, la Torre de Tokyo o el Puente Rainbow.


Tailandia

Y, para barrer un poquito para casa, ¿qué tal si hacemos alguna mención a Lo Imposible? Esta película, con críticas para todos los gustos, ha cosechado buenas críticas, premios y buena taquilla a partes iguales. La historia que narra es bien conocida, sino porque la habéis visto, por la publicidad que se le dio.

Al igual que ocurría con Bali, Tailandia evoca a playa y paz, y aunque muchas veces la realidad supera a la ficción, siempre está el cine para reflejar cuán dura puede esta llegar a ser. Las playas de agua cristalina donde el viento apenas susurra, dejan paso a la devastación absoluta y nos trasladan a la pobreza y el sufrimiento que en ocasiones olvidamos en estos lugares.


Lo cierto es que la mayoría del rodaje tuvo lugar en Alicante, sí, los actores pasaron parte del tiempo del rodaje en Tailandia, pero las escenas del tsunami en sí fueron todas rodadas en la Ciudad de la Luz en Alicante


¿Has tenido la suerte de visitar alguno de estos exóticos destinos? Si es así no dudes en contárnoslo. ¡Estamos deseando leerte!

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