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3/6/13

¿Miedo al ridículo cuando hablas otro idioma?

Una preposición, una palabra o una expresión pueden cambiar por completo el sentido de tu frase.

Estoy bastante cansada de escuchar el mismo tipo de noticias: que si salir a trabajar fuera de España es bueno para los jóvenes, que si fuga de cerebros, que si seguimos dentro de casa porque es la UE… y bla, bla, bla… ¡Oye, que salir de casa no es sólo hacer la maleta y decir adiós a familiares y amigos, es mucho más, implica mucho coraje y conlleva más sacrificio!

Pero, como decía, estoy harta, y no voy a usar éste medio para criticarlo, sino para animar a todos los que estén en ésta situación a probar la experiencia. Porque, según yo lo veo, los que salen (los que salimos) siempre vamos a ganar algo, como poco: una experiencia, como mucho: amigos, enriquecer nuestro CV, idiomas

Como yo he estado en ésa situación, se perfectamente, cuáles son los miedos que te frenan ante la crucial decisión: familia, amigos, pareja, idioma… Habéis visto que la palabra mágica siempre está rondando, ¿no?

No digo que el idioma sea el miedo principal a superar porque es una cuestión que depende de cada uno, lo que sí digo es que, si es tu caso, debes saber que no, en Europa no están mejor que en España en cuestión de idiomas. En cualquier caso, si aún tienes miedos y lo que más te asusta, reconócelo, es el miedo al ridículo, aquí te dejo algunas de nuestras meteduras de pata, porque sólo el que tiene boca se equivoca.

Fuente: http://tonipalva.blogspot.be/2012/02/una-confusion-entre-idiomas.html

- La primera vez que salí al extranjero yo sola fue a Irlanda. Vivía en un pueblecito muy pequeño, pero un día alguien me paró por la calle para preguntarme una dirección. Puede que llevase un par de meses viviendo allí, pero aún no conocía la zona como para poder indicar. Así que ¿cuál fue mi respuesta?: “Sorry, I’m not here” O lo que es lo mismo: “Lo siento, no estoy aquí”.

Sí, puedes reírte. No reaccioné y no fui consciente de lo que había dicho hasta bastante tiempo después. Habrá a quienes les parezca una tontería, pero aquellos que tengáis alguna base de inglés sabréis cómo es el idioma de estricto. Supongo que los que me preguntaron entenderían rápidamente por qué no podía ayudarles.

- En una ocasión, en Dublín, mis amigas y yo fuimos a cenar a un restaurante. Sinceramente no recuerdo cuál fue exactamente la palabra que motivó la confusión. Estuvimos bromeando mientras leíamos la carta y cuando el camarero vino a tomarnos nota, una de mis amigas dijo: “I want a Cinderella, please”, lo que viene a ser: “Quiero una Cenicienta por favor”.

Ella roja como un tomate y nosotras que no sabíamos dónde meternos de la risa. Pero eso no fue más que una excusa para entablar conversación con el camarero. No hay mal que por bien no venga, ¿no crees?

- Cristina, sí la compi, la tendríais que escuchar hablar inglés, peeero ella también se equivoca. Cuenta que cuando empezó a estudiarlo, le enseñaron que la expresión “estar pelada, sin un duro” se decía “I’m skint”. Sin embargo ella, durante mucho tiempo, estuvo diciendo “I’m skinny”, que en español significa “estoy delgada”. Claro, la gente pensaba que se le iba la pinza cada vez que decía que no podía salir o ir de compras porque estaba delgada…


Ejemplos hay muchos, sobre todo con la colocación de las preposiciones: on, off, out, at, in… pueden cambiar completamente el sentido de una frase y, según la situación en que te encuentres puede ponerte en un aprieto… pero ¿sabes qué? Fracasar y triunfar son las dos caras de una misma moneda y obtener cualquiera de los dos sólo es posible si lo intentas. ¿Te animas?

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