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10/6/13

Donde fueres haz lo que vieres

No hay que irse muy lejos para ver cómo las costumbres cambian en comparación a los hábitos más extendidos en España

Los españoles, que somos muy nuestros, tenemos la fea costumbre de no adaptarnos a los hábitos de los lugares a los que vamos. Hasta ahí todo normal. El problema llega cuando no sólo no aceptamos que las cosas pueden hacerse de manera diferente a la que estamos acostumbrados, sino que encima lo ridiculizamos y creemos que lo nuestro es lo único válido y lo mejor.

Debo reconocer que es difícil adaptarse a las costumbres, los horarios, las comidas y un largo etcétera de los países anglosajones, aunque es innegable que su modo de vida es, a la larga, más saludable que el español, al menos en lo que a horarios de comida se refiere. También, aunque aquí si depende bastante de la persona, suelen relajarse más en su tiempo libre, que es sagrado.

La idea de éste post me surgió el otro día cuando me topé con un simpático grupo de chicos españoles. Vivo en Bruselas y éste fin de semana ha hecho un tiempo particularmente bueno. Tanto es así que decidimos ir a pasar el día a la playa. Como era de esperar, cuando vine aquí hace dos meses ni en mi maleta ni en mi cabeza hubo cabida para pensar en verano, de manera que el sábado fui corriendo a comprarme un bikini. Iba más feliz que una perdiz porque el sol pegaba que daba gusto e ¡iba a ir a pasar el día a la playa! 

El caso es que de repente, un grupo de chicos que iba detrás de mi empezó a reírse y a hacer burlas. Yo llevaba chanclas y levaba camiseta de manga corta. “¡¿Qué, te vas a la playa?!”, gritaban en español aprovechándose, ignorantes ellos, de que yo no podía entenderles. Pero yo, que soy más chula que un ocho, me volví con una sonrisa de oreja a oreja y les dije: “¡Sí!”. Se quedaron tan planchados que hasta redujeron el paso.

Así que, si vas a salir de España, aquí te dejo mis consejos:
Fuente: http://www.terra.cl

  1. Viste como ellos. En la mayoría de Europa los días de sol se pueden contar con los dedos de una mano, por lo tanto, si ves que la gente viste de verano a la mínima, por algo será. Imítalos. Con el tiempo te darás cuenta de que o lo haces en ése momento o nunca podrás estrenar tus camisetas de manga corta, los pantalones cortos o las últimas sandalias que te compraste.
  2. Habla su idioma. Si sales de España (supongo), uno de los motivos será practicar otro idioma. Háblalo. Practica todo lo que puedas, si es necesario vete al supermercado o pega la oreja en las conversaciones que puedas escuchar en el bus o por la calle. Y si finalmente vas a estar rodeado de hispanohablantes, por lo menos vigila lo que dices en público. Según el Instituto Cervantes, en 2012 había casi 500 millones de hispanohablantes en el mundo.
  3. Come su comida. No es que vayas a Tailandia y te vayas a comer cualquier cosa que veas en el primer puesto ambulante. Pero ante la duda, mejor comer lo que tiene el de la mesa de al lado que arriesgarte a innovar y acabar dejando el plato entero.
  4. Respeta sus costumbres. En Europa está todo bastante estandarizado, sin embargo, si vas a visitar algún país de Asia o África, sobre todo, debes poner especial cuidado en detalles que en nuestro entorno no tendría ninguna importancia, pero que en estos destinos puede constituir una ofensa importante, como enseñar las asilas en India, cubrirse la cabeza en los países árabes o, en el caso de Canadá, usar perfume en determinados sitios está penado por ley. Como puedes ver en éste enlace
En definitiva, donde fueres haz lo que vieres. Esto no significa renunciar a tus costumbres, sino integrarte en el país que te está acogiendo. Hay hábitos a los que nunca, por mucho que nos esforcemos, podremos acostumbrarnos, puede que nos resulte difícil o que, simplemente, no queramos hacerlo. De cualquier modo lo que siempre debe prevalecer es el respeto.


¿Alguna vez te ha pasado algo parecido? Déjanos tu comentario o cuéntanos tu historia estaremos encantados de publicarla en nuestro blog. 

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