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12/6/13

Clara, una Erasmus en Bruselas

Cómo una Beca Erasmus puede cambiarte la vida, o al menos el punto de vista desde el que la miras


Hoy os presento a Clara, una joven cántabra de 21 años, por ahora, como dice ella. Ahora está de exámenes, pero me ha hecho un huequecito para que charlemos sobre su año en Bruselas. Llegó aquí en septiembre y sin dudarlo dice que repetiría, pese a que cuando le concedieron Bruselas se decepcionó bastante.

Estudia en la HUB (Hogeschool-Universiteir Brussels), la Universidad Europea, la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas (Bussines Administration). Y asegura que ha sido aquí donde ha descubierto aquello que realmente quiere hacer. ¡Seguid leyendo y entenderéis el por qué!


¿Por qué escogiste Bruselas? ¿O es que no te quedó otra?
Era una opción. Bueno, realmente estaba entre mis 10 opciones. Ya sabes que para solicitar la beca Erasmus debes hacer una lista de 10 destinos según tus preferencias. Realmente yo buscaba un destino de habla inglesa, por eso cuando me dieron Bruselas me decepcioné. Pero luego me hablaron bien de la ciudad y me dijeron que se habla inglés, así que en seguida cambié de parecer y me ilusioné otra vez. ¡Yo soy así! Me llevo una decepción, pero en seguida me vuelvo a ilusionar. Pero sí, Bruselas da morbillo, por todas las Instituciones Europeas

No quita la sonrisa mientras hablamos. Me cuenta que es una chica deportista y viajera. “Mi madre no me deja que me quede en casa sin hacer nada”. Y eso está muy bien le digo, porque muchas veces perdemos demasiado el tiempo, más hoy en día gracias a las nuevas tecnologías…

El alojamiento era un punto importante y tutorizada por la Universidad contactó con una residencia, aunque finalmente no la aceptaron. Fue entonces cuando la encontró, aunque siempre la había tenido presente: Traversière.

            ¿Qué tal el tema del alojamiento, la convivencia…?
Al principio estuve en otra residencia, aunque de la misma empresa que Traversière, porque aquí no había plaza, pero sabía que quería venirme aquí. Está mucho más cerca del centro y mi Universidad está en el centro de Bruselas. Hice la mudanza a principios de noviembre. Después he conocido gente que ha estado en la otra residencia y me alegro de haber venido aquí. Yo quería ambiente internacional para practicar el inglés y en la otra, por lo visto, había muchos españoles. Lo cierto es que en ésta también, cuando llegué se escuchaba mucho español, pero va por épocas. Ahora hay gente de muchos lugares diferentes. Aunque también es verdad que no hago mucha vida aquí.

Clara buscaba un entorno internacional y joven y en Traversière lo encontró. Es una residencia donde se alojan chicos jóvenes que vienen a pasar sus años Erasmus o el tiempo que duren sus prácticas, la mayoría en las Instituciones Europeas. Está, como bien comenta Clara, muy cerca del centro, próximo a las Instituciones y muy bien comunicado por metro, tranvía y autobús.

La verdad es que la cocina es la mejor forma de conocer a la gente aquí. Yo lo tengo todo en mi habitación. Pero al principio sí que hacía más vida en la cocina y estuve más con la gente de la residencia, pero empezó a llegar gente nueva y…

Parte de su habitación, un estudio con cocina, ducha y baño privado. 
         
Vista del estudio de Clara desde otra perspectiva.

            Después de casi 9 meses, ¿qué balance haces?
No es lo que me esperaba. A ver, está mal decirlo, pero me habría gustado estar más con gente internacional para haber hablado más inglés. Pero he madurado. Sobre todo éste año me ha cambiado a mí, ahora estoy más segura de mi misma y he ganado amistades europeas: tengo dos amigas españolas, una italiana y un amigo de Azerbaiyán.
Menos por los estudios, me voy contenta. Es que no me concentro muy bien, siempre estoy pensando en el futuro y no me centro en lo que tengo que hacer ahora, que, como dice mi madre, es estudiar.

            ¿Un consejo para los que vayan el año que viene o para los indecisos que se estén pensando pedir la beca el año que viene?
Que la acepten, que no la rechacen. Aunque se vayan al sitio más recóndito, que lo acepten. Conozco a gente que se ha ido de Erasmus y sólo una chica que no acabó muy contenta, pero porque se fue a Hungría y, pese a estar en la tercera ciudad más grande del país, era muy pequeña. De todas formas yo creo que realmente su carencia fue el idioma, por eso no aprovechó todo lo que podría haber aprovechado.

Clara asegura que las experiencias fuera de casa, en otros países y con otros idiomas sirven, sobre todo, para suplir carencias. Cada uno las que tenga. Hay quien no ha disfrutado de las fiestas o quien no ha conocido buenas amistades, para aprender un nuevo idioma o, como en su caso, la experiencia de vivir en el extranjero te obliga a madurar, a creer en ti mismo y a valorarte. Valores, valga la redundancia muy importantes, como ya comentamos en nuestro post sobre Gap Year
            
            ¿Y cómo ves tu futuro?
Infinito. Quiero decir que no me veo trabajando, no creo estar preparada. Pero bueno ahora sé lo que quiero estudiar cuando acabe y ha sido gracias a dos profesores de aquí. Yo siempre he sabido que quería hacer algo relacionado con ayudar a los demás y ellos tocaban mucho el tema en sus clases. Así que el año que viene quiero hacer un Master en Recursos Humanos. Pero quiero estudiar en español. ¡Soy negada para los estudios en español, imagínate en otro idioma!

            Entonces, ¿no te planteas trabajar en el extranjero?
Bueno, yo soy viajera. A largo plazo sí que me gustaría trabajar en el extranjero, pero sólo en algún país de habla inglesa como Estados Unidos o Canadá. No me gustaría nada ningún país de Europa del Este por el clima y porque la gente es más fría, aunque si me dicen que hay un trabajo y que hablaría en inglés ¡pues claro! Lo aceptaría.

            Hablas mucho del inglés y me da la sensación de que tienes cierto amor por ése idioma, ¿de dónde viene?
Clara en el Atomium. 
Pues la verdad es que no fue hasta segundo de carrera, cuando me di cuenta de que todo el mundo lo hablaba menos yo. Me sentía una cateta en la universidad y me dije ¡no! Ya me gustaba el inglés, pero nunca había tenido nivel. Así que ése verano me fui a Irlanda con unafamilia de acogida y el verano siguiente a un campo de trabajo en Alemania y antes de venir a Bruselas me saqué el FIRST.

Pese a comentar que no sabe qué quiere hacer en el futuro, tiene las ideas muy claras. Quizás el perfil de los jóvenes españoles está empezando a cambiar. Es posible que se esté gestando una generación que sepa valorar lo importante que es abrirse al mundo y para ello no hay más camino que el de aprender idiomas y salir de casa. Clara confiesa, además, que su estancia en Bruselas le ha movido el gusanillo por el francés y es el segundo idioma que quiere aprender.

            ¿Qué opinión te llevas de la ciudad?
Pues tiene su encanto, aunque hay cosas que no te imaginas hasta que las ves: el tema de la basura, la zona fuera del centro es muy sucia, hay gente extraña… pero tiene algo que engancha, es muy tranquila. A mí nunca me han robado. ¡Claro que a alguna de mis amigas les han robado!, pero yo soy una mezcla entre valiente e inconsciente y suelo llevar el bolsillo de mi mochila abierto, así no parezco tan guiri, es lo más importante al final.
Clara en el Parque del Cincuentenario.
En el fondo me gustan de Bruselas muchas cosas, me gustan mucho los parques y aquí hay muchos, he estado en el Atomium, ¡es impresionante! También en Grand Place, por supuesto, el Palacio de Justicia… A los museos por ejemplo no he ido, me gusta más el arte de la calle. Los cuadros y las cosas que suele haber en un museo no me interesan.

            ¿Y en cuanto al precio de la vida?
¡Pues no es tan caro como me pensaba! Bueno, claro que un café o salir es más caro que en Santander cuando salgo, sobre todo porque aquí tienes que pagar entradas en todos los sitios. Pero lo cierto es que a la hora de comprar tienes Aldi o Lidl y es más o menos como en España.

Aunque suene mal, dice, no ha echado mucho de menos porque habla a menudo con sus padres por Skype, sus amigas han venido a verla y ha hecho buenas amistades aquí, además va a clases de pilates, estudia y va a la facultad, así que le queda poco tiempo para echar de menos. Sin embargo confiesa que conforme se acerca la fecha de su regreso tiene más ganas. Para éste verano tiene una lista enorme de planes: empezando por su graduación en su facultad en Santander y pasando por una visita a sus amigas de la Erasmus en Sevilla.

Desde Easy Languages te deseamos la mejor de las suertes para tus exámenes y para el resto de tu carrera. 

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